La voz que nadie escucha es un verso del poema Mi vida que escribió Concepción Arenal en 1860. La gallega no disfrutó en su tiempo del lugar que le pertenecía entre los intelectuales españoles. El creciente reconocimiento en el extranjero acabó contagiando a sus compatriotas años después de su muerte, cuando su voz ya solo estaba diferida en sus escritos.
Bajo este nombre se articula este proyecto de mediación cultural que nace en 2020, a raíz de la iniciativa ‘A las olvidadas’ de teta & teta, con la vocación de sustituir las penas de prisión de las mujeres presas por actividades culturales, fomentando el acceso de estas mujeres a contenidos de carácter cultural.
Desde el inicio entendimos que este proceso debía hacerse a través de la mediación cultural, instrumento imprescindible para garantizar una experiencia que, más allá de facilitar el consumo de contenidos culturales, permita a las destinatarias participar de forma activa en la creación de contenidos y en la consecución de objetivos propuestos en las actividades.
A lo largo de estos años, La voz que nadie escucha (LVQNE) ha ido creciendo y pasando por diferentes fases de desarrollo que han ido transformando la idea inicial del proyecto, en una propuesta más amplia y ambiciosa que permitirá comenzar próximamente (2025) con la implementación de programas específicos tanto para las condenas dentro de los centros penitenciarios como para aquellas sustitutivas fuera de prisión.
El proyecto está articulado en tres fases:
Todos los niveles de actuación cuentan con la participación activa de los socios y de las destinatarias del mismo (las reclusas).